
¿Por qué elegir el islam? Cuando la vida tiene un propósito
Hay una pregunta que, tarde o temprano, muchas personas se hacen:
¿Para qué estoy aquí?
Podemos estudiar, trabajar, formar una familia, viajar, ganar dinero y alcanzar muchos objetivos. Pero incluso después de conseguir algunas de estas cosas, puede aparecer una sensación difícil de explicar:
¿Y ahora qué?
El islam ofrece una respuesta clara a esta pregunta. La vida no es un accidente ni una existencia sin dirección. Tenemos un propósito, y conocerlo puede cambiar completamente la manera en que vemos nuestra vida.
¿Cuál es el propósito de nuestra vida?
El Corán responde directamente:
«No he creado a los yinn y a los seres humanos sino para que Me adoren».
Corán 51:56 — traducción de Isa García.
La adoración en el islam no significa solamente rezar o ayunar.
Significa vivir reconociendo a Allah, amándolo, obedeciéndolo y buscando Su complacencia.
Por eso, una persona puede convertir muchas actividades cotidianas en actos de adoración cuando las hace con una buena intención.
Trabajar para ganar un sustento lícito.
Cuidar a los padres.
Educar a los hijos.
Ayudar a una persona necesitada.
Buscar conocimiento.
Incluso descansar para recuperar fuerzas y poder cumplir mejor con nuestras responsabilidades.
Cuando la intención es correcta, la vida cotidiana adquiere un significado diferente.
La vida no termina aquí
Una de las ideas fundamentales del islam es que esta vida no es nuestra existencia definitiva.
El ser humano morirá, pero la muerte no es el final.
Allah dice:
«Toda alma probará la muerte, y recibirán su recompensa íntegra el Día de la Resurrección».
Corán 3:185 — traducción de Isa García.
Esta creencia cambia nuestra perspectiva.
El éxito ya no significa solamente tener una buena carrera, una casa bonita o una cuenta bancaria.
Estas cosas pueden ser buenas, pero son temporales.
El verdadero éxito está relacionado con nuestra relación con Allah y con lo que encontraremos después de esta vida.
¿Qué pasa cuando una persona no encuentra un propósito?
Una persona puede tener muchas cosas y, aun así, sentirse vacía.
Puede tener dinero, pero no tranquilidad.
Puede tener una profesión, pero no saber por qué la realiza.
Puede estar rodeada de personas y sentirse sola.
Puede alcanzar un objetivo y descubrir que inmediatamente aparece otro.
Esto no significa que el trabajo, el dinero o los objetivos sean malos.
El problema aparece cuando esperamos que las cosas temporales respondan preguntas espirituales profundas.
El islam enseña que el corazón necesita algo más.
Necesita conocer a su Creador.
La riqueza no es el objetivo final
El islam no prohíbe que una persona sea rica.
De hecho, el dinero puede ser utilizado para cosas buenas: mantener a la familia, ayudar a los necesitados, construir proyectos beneficiosos y vivir dignamente.
Pero el dinero no debe convertirse en nuestro dios.
Allah dice:
«Sepan que sus bienes y sus hijos son una prueba».
Corán 8:28 — traducción de Isa García.
Esto nos enseña algo importante: las cosas que amamos pueden ser una bendición, pero también pueden convertirse en una prueba.
La pregunta no es solamente:
«¿Cuánto tengo?»
Sino:
«¿Qué hago con lo que Allah me ha dado?»
El islam da sentido incluso a las dificultades
Otra característica hermosa del islam es que no promete una vida sin problemas.
La vida tendrá enfermedad, pérdidas, decepciones, separación y momentos de dificultad.
Pero el islam enseña que incluso el sufrimiento puede tener significado.
El Profeta Muhammad ﷺ dijo:
«Qué maravillosa es la situación del creyente, pues todos sus asuntos son buenos».
El Profeta explicó que si le ocurre algo bueno, agradece y eso es bueno para él; y si le ocurre una dificultad, tiene paciencia y eso también es bueno para él.
Este hadiz auténtico fue narrado por Muslim.
Así, el creyente no vive pensando que una vida buena es una vida sin problemas.
Una vida buena es una vida en la que incluso los problemas pueden acercarnos a Allah.
No estás aquí por accidente
Imagina que descubres que tu vida tiene un propósito.
Tus decisiones tienen significado.
Tus buenas acciones no desaparecen sin dejar huella.
Tu paciencia tiene recompensa.
Tu ayuda a otra persona tiene valor.
Tu esfuerzo por hacer el bien es conocido por Allah.
Y cuando atraviesas una dificultad, no estás sufriendo sin sentido.
Esta perspectiva puede transformar la manera en que una persona mira su propia existencia.
Allah dice:
«¿Acaso creían que los creé sin ningún propósito y que no iban a comparecer ante Mí?»
Corán 23:115 — traducción de Isa García.
El versículo nos invita a reflexionar profundamente.
Si nuestra existencia tiene un propósito, entonces merece la pena descubrir cuál es.
¿Por qué el islam?
El islam ofrece una respuesta sencilla pero profunda:
Fuiste creado por Allah y regresarás a Él.
Entre el nacimiento y el regreso existe una oportunidad: conocer a Allah, adorarlo, hacer el bien, evitar la injusticia y prepararnos para la vida eterna.
Esto no significa abandonar el mundo.
Significa vivir en este mundo sin olvidar el destino final.
El musulmán puede estudiar, trabajar, casarse, criar hijos, hacer negocios, viajar y disfrutar de las cosas permitidas.
Pero sabe que ninguna de estas cosas es el propósito final de su existencia.
Son parte del camino.
Una pregunta que merece una respuesta
Tal vez la pregunta más importante no sea:
«¿Qué quiero conseguir de la vida?»
Sino:
«¿Para qué me dio Allah esta vida?»
Cuando una persona comienza a buscar sinceramente la respuesta, empieza también un viaje de conocimiento.
Y quizás ese viaje la lleve a descubrir algo que nunca había considerado seriamente:
que conocer a Allah puede ser el comienzo de una vida con verdadero propósito.
Continúa la serie
En el próximo artículo hablaremos de una necesidad que todos los seres humanos comparten, independientemente de su país, cultura o situación económica:
la necesidad de encontrar paz en el corazón.
¿Puede una persona alcanzar verdadera tranquilidad cuando su corazón está lejos de su Creador?
Esa será nuestra próxima pregunta.
Fuentes principales
• El Sagrado Corán, traducción de los significados al español de Isa García: 3:185, 8:28, 23:115 y 51:56.
• Sahih Muslim, hadiz sobre la situación del creyente y la paciencia ante las dificultades.



