La brujería y la magia son prácticas prohibidas en el Islam. No solo perjudican a las personas, sino que también pueden llevarlas a cometer actos de incredulidad y asociar a otros con Allah.
El Islam nos enseña cómo reconocer el peligro de la brujería y, sobre todo, cómo protegernos de ella mediante la fe, el Corán y las súplicas auténticas.
1. ¿Qué es la brujería en el Islam?
La brujería, conocida en árabe como Sihr (السحر), consiste en prácticas ocultas que realizan los hechiceros para causar daño, engañar a las personas o influir en sus vidas.
Entre sus efectos se encuentra la separación entre los esposos, como menciona Allah en el Corán.
Allah dice:
﴿Al-Baqarah, 2:102﴾
En esta aleya, Allah explica que algunas personas aprendieron la brujería y que esta podía utilizarse para separar al esposo de su esposa. Sin embargo, nadie puede causar daño mediante ella excepto con el permiso de Allah.
Allah también aclara que la brujería perjudica a quienes la practican y no les beneficia.
Traducción de los significados basada en la versión española de Isa García.
2. ¿Cuál es el precepto de la brujería y de los hechiceros en el Islam?
La brujería está estrictamente prohibida en el Islam. El sheij Abdulaziz Ibn Baz explica que practicarla puede constituir incredulidad y politeísmo, especialmente cuando implica buscar la ayuda de los genios, adorarlos o realizar actos de adoración dirigidos a ellos.
Allah dice:
﴿Taha, 20:69﴾
«Los hechiceros no tendrán éxito».
El Islam también prohíbe acudir a los hechiceros, adivinos y personas que afirman conocer lo oculto, así como creer en sus palabras.
El Profeta Muhammad ﷺ dijo:
«Quien acuda a un adivino y le pregunte acerca de algo, no se le aceptará la oración durante cuarenta noches».
Sahih Muslim (2230).
Por eso, el musulmán debe alejarse de estas prácticas y no buscar soluciones a sus problemas mediante hechiceros o adivinos.
3. ¿Cómo podemos protegernos de la brujería?
El Islam nos enseña formas auténticas de buscar la protección de Allah. Entre las más importantes se encuentran:
1. Leer Ayat Al-Kursi (Al-Baqarah, 2:255).
Se recomienda leerla después de las oraciones obligatorias y antes de dormir.
El Profeta ﷺ informó que quien la lee por la noche tendrá un protector de Allah y ningún demonio se acercará a él hasta la mañana.
Sahih Al-Bujari (2311).
2. Leer las tres últimas suras del Corán.
Son:
Surat Al-Ikhlas (112).
Surat Al-Falaq (113).
Surat An-Nas (114).
Se recomienda leerlas tres veces por la mañana y tres veces por la tarde, y antes de dormir.
3. Leer los dos últimos versículos de Surat Al-Baqarah.
El Profeta ﷺ dijo:
«Quien lea los dos últimos versículos de Surat Al-Baqarah durante la noche, le serán suficientes».
Sahih Al-Bujari y Sahih Muslim.
4. Recitar las súplicas de protección.
Una de las súplicas auténticas que enseñó el Profeta ﷺ es:
«Busco refugio en las palabras perfectas de Allah contra el mal de lo que Él ha creado».
Sahih Muslim (2708).
5. Practicar la Ruqya Shar’iyya.
La Ruqya es la recitación de versículos del Corán y súplicas auténticas para pedir a Allah la curación y la protección.
El musulmán puede realizarla por sí mismo, confiando en Allah y pidiéndole ayuda.
4. ¿Qué debemos hacer si sospechamos que hemos sido afectados por brujería?
Debemos mantener la calma y recordar que nada puede ocurrir sin el permiso de Allah.
Es importante:
Mantener las oraciones y los actos de adoración.
Leer el Corán y las súplicas de protección.
Practicar la Ruqya Shar’iyya.
Pedir ayuda a Allah con sinceridad.
Evitar completamente a los hechiceros, adivinos y charlatanes.
También está permitido buscar tratamiento médico mediante profesionales y medicamentos permitidos. Esto no contradice la confianza en Allah.
Nunca debemos recurrir a otro hechicero para intentar eliminar la brujería.
Para más información, puedes ver el siguiente video.
Conclusión
El Islam nos enseña que la brujería es una práctica peligrosa y prohibida, pero también nos ofrece una protección clara mediante el Corán, las súplicas y la confianza en Allah.
El creyente debe recordar que Allah es el Protector y que ningún daño puede ocurrir sin Su permiso.
Por eso, debemos fortalecer nuestra fe, mantener nuestros recuerdos diarios de Allah y buscar siempre Su protección.
Que Allah nos proteja a nosotros y a nuestras familias de todo mal. Amén.